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La saciedad en la alimentación Entrevista Todos los seres vivos necesitan energía para vivir. Esta energía no se puede crear, sino que ha de transformarse. Las plantas transforman la energía solar en moléculas organizadas muy energéticas, en las que almacenan dicha energía. Sin embargo, los animales, y entre ellos los seres humanos, no podemos hacerlo, por lo que nos aprovechamos del almacén de energía realizado por los vegetales (u otros animales) para conseguir nuestro propio aporte de energía y almacenarlo. Todos hemos sentido alguna vez esa sensación de opresión gástrica intermitente en períodos de ayuno prolongado y que inmediatamente asociamos a la idea de necesidad de comer. Debido a este fenómeno se pensó en un principio que el hambre era una sensación regulada por el estómago, el cual se contrae al permanecer durante mucho tiempo vacío. Sin embargo, estudios realizados han demostrado que el estómago no es el órgano encargado de regular las sensaciones de hambre y saciedad (pues tampoco se suele comer nunca hasta llenar completamente el estómago), sino que son dos centros hipotalámicos los encargados de determinar, uno el estado de hambre (con su cortejo de signos) y otro la saciedad. Estos centros reaccionan ante estímulos químicos de composición de la sangre y no a estímulos físicos del estómago. El concepto de apetito es diferente por completo del de hambre, ya que el apetito es una sensación psicológica relacionada con ciertos alimentos hacia los cuales se puede tener apetencia incluso estando saciados. Se puede hablar de dos grupos de nutrientes principales en los alimentos: los principios inmediatos y los componentes minoritarios. Los principios inmediatos son los hidratos de carbono, los lípidos y las proteínas. Entre los componentes minoritarios tenermos los compuestos inorgánicos y las vitaminas. Entre los nutrientes principales podríamos incluir también el agua, aunque no presente ni poder energético ni se pueda incluir como mineral o vitamina. No obstante, el agua es esencial para la vida y para que se produzca la absorción de nutrientes. Por último existe otro componente de la dieta que no puede incluirse como nutriente porque no se absorbe, pero que es un componente ventajoso en la dieta: la fibra dietética. Las dietas ricas en fibra provocan una mayor sensación de saciedad. Este efecto de saciedad es debido a que los alimentos ricos en fibra presentan un contenido calórico bajo para la actividad masticatoria que requieren y el volumen que ocupan. Además las fibras tienen la propiedad de captar agua y formar geles lo cual hace que se retrase el vaciado del estómago y por lo tanto retrasa la sensación de hambre. |
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